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Experiencia en los Andes
Mientras ascendía vi como el sol de primavera derretía la nieve, formando cientos de pequeños arroyos los cuales regaban los campos floridos. Mas arriba entre los valles ocultos por las montañas el paisaje se hizo mas árido y agreste. Aquella sierra formada hace cientos de millones de años, modelada caprichosamente por los elementos, semeja ser los afilados dientes de un animal salvaje. Tan peligrosa, tan hostil pero a la ves tan bella y reflexiva. Un lugar ideal para aquellos que desean reencontrarse con aquello que inicio hace tanto y que marco el alma de la tierra por siempre. El rostro gigantesco de un anciano, parecía observar eternamente la entrada de un valle. Un lugar mágico y oculto que conduce hacia una de las montañas más altas y bellas de los Andes. Mientras caminaba siguiendo el río observando el color morado, amarillo y verde de las rocas desnudas. Un halcón salio de lo profundo del valle, quedándose suspendido en el vacío del tiempo, luego con sus alas saludo y reanudo su vuelo entre las corrientes del viento mostrando el camino.
Aquel lugar era tan grande, tan solitario, tan frío, tan extraño, pero a la vez tan familiar. Como un fantasma que me persiguió hasta volvernos a encontrar. El frío durmió mi cuerpo, el viento se llevo mis pensamientos y el agua de la nieve lavo mis emociones. Solo el espíritu era y en un instante mas halla del tiempo sentí diluirme en la grandeza, y ser uno con todo y todo, uno con migo. Y solo así pude encontrar los caudales ocultos, que yacen bajo lo visto y guardan el conocimiento del origen y de lo que perdura hasta nuestros días. Hay experiencias que transforman nuestra vida para siempre y esta es una de ellas. Le mando unas fotos del lugar y también de lo acontecido en Buenos Aires y Santiago CLIC AQUÍ.
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