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El Mirador: Una expedición a la Ciudad Perdida.
Siendo la metrópoli más grande y más antigua de todas; Reinados como Tikal, Yaxha, Palenque y Yaxchilàn fueron fundadas posteriormente por los descendientes de las dinastías del Reino Kan I’x, que fundaron El Mirador hace mas de 4,000 años. El fuerte llamado espiritual a este lugar poco explorado, nos hizo emprender una de las aventuras más fascinantes y reveladoras de nuestra vida. Acompañados por un experimentado guía de la zona y varias bestias cargadas con agua y comida, caminamos a paso ligero durante dos días. Una travesía de aproximadamente noventa y cinco kilómetros, vadeando ríos con cocodrilos, antiguos cementerios y sofocantes bajos, que en epoca de invierno se convierten en impenetrables pantanos. Al día siguiente que llegamos al sitio, nos levantamos temprano, antes que saliera el sol, para ir a un palacio conocido como la estructura 34. Al subir por los graderios, me di cuenta de inmediato de que aquel lugar era el trono del Jalach Winich, el sumo sacerdote y rey de la ciudad. A los dos lados del graderio superior, gigantescos mascarones de jaguar custodian el portal del palacio. Los rayos del sol empezaban a colarse entre las ramas de los árboles, cuando en ese mismo momento, las enormes huellas de un jaguar aparecieron a nuestra vista. Las huellas subían por los graderíos hasta el trono y luego se perdían entre la selva. Una ola de emoción nos lleno a todos, recordando la antigua leyenda contada por los ancianos, la cual dice que el Nawal I´x o espíritu del jaguar, custodia el trono esperando el retorno del Balam Ahau, el Sumo Sacerdote y Rey de los Ahau Kin (Sacerdotes Solares). Al caminar por la ciudad nos dimos cuenta de la grandeza del sitio y de lo poco que aun se conoce de él. Extensas plazas rodeadas de palacios, monumentos y pirámides aun enterrados debajo de la selva. Por la tarde decidimos caminar por un sendero entre el bosque, con dirección hacia la estructura mas grande conocida como La Danta. Con una altura de 72 metros, la base de su estructura piramidal es la más grande del mundo. Se necesito más de tres millones de metros cúbicos de piedra para construirla. Se dice que solo en la extensión que ocupa su base, podría caber la gran plaza de Tikal o la ciudad de Palenque con todos sus palacios.
Me sorprendió, como aquella estructura esta construida según las claves numéricas, formando una geometría cosmogónica. En aquel momento, cada uno medito en silencio, absorbiendo y percibiendo los misterios de aquel lugar. A la caída del sol, subimos al templo central y mientras observábamos desde las alturas, el manto verde de la biosfera que se pierde infinitamente hacia los cuatro puntos cardinales, un enjambre de avispas apareció frente a nosotros. De todos los años que tengo como explorador nunca había visto una especie de avispa como es, tan grande y tan numerosa. Era obvió que nos estaban observando, y su actitud podría hacer entrar en pánico a cualquiera que perdiera la calma. Los insectos o animales actúan muchas veces como guardianes de los lugares sagrados. En otras ocasiones había tenido la experiencia de comunicarme con animales haciendo que estos respondieran a mis peticiones. Así que decidí hacer lo mismo con ellas expresándoles respeto, amor, y pidiéndoles que nos dejaran en paz para realizar la ceremonia. Y sin más, como por arte de magia desaparecieron. Iniciando las invocaciones a los reinos, algo sucedió; el viento empezó a girar de forma espiral a nuestro alrededor. El Ak´bal; la puerta del ocaso se abrió, y una fuerte presencia lo lleno todo. Era como una bienvenida, una fiesta de presencias etéreas que se movían arremolinadamente entre nosotros. La experiencia se intensifico aun mas cuando al ver al cielo notamos que una nube de un color rojo intenso formaba perfectamente el perfil de un Sacerdote orando. Su cabeza alargada sostenía un penacho en forma de cola de quetzal y de sus manos unidas salía la forma de una serpiente emplumada, la cual parecía estar entrando al sol.
Entonces estas entidades que se presentaron como los Siete Guardianes del Templo, nos mostraron a través de una visión profética algunos de los misterios del Gran Tolán. Y su importancia como eje pilar de Luz en el centro de las Américas, en conexión con la Red de portales y sitios Sagrados en la tierra. Después de esta información se nos dijo que nosotros como humanos en la función de Sacerdotes intercediéramos en ese momento ante el mundo, así que hicimos varias peticiones. Una de ellas fue un llamado a todos los elegidos para trabajar en común- unión en la reactivación de los templos. Y la otra cosa que pedimos fue que lloviera, ya que la selva estaba sedienta después de tres meses de sequía. Y existía el riesgo que un incendio, arrasara con más de tres mil kilómetros de biosfera. Al día siguiente por la tarde, una tormenta cargada de rayos cubrió los cielos dejando caer con fuerza el agua que esperábamos. No hubo más que celebrar con gozo la respuesta del cielo.
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