|
![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() |
Palenque
La ciudad del Tiempo Sincronizado
Desde temprano cuando salimos en el auto bus, tomaba el micrófono y les leía el oráculo del día, ayudando así a que cada uno de nosotros mantuviera la conciencia de nuestra misión como grupo. Ese día que salimos temprano de San Cristóbal de las Casas, el Nawal o Kin de ese día era Oxlajuj Kawok (Tormenta Galáctica). En el antiguo Calendario Sagrado que es el que seguimos en Guatemala el Kawok representa a la mente colectiva en cooperación y el Oxlajuj es el numero ocho el cual es la integración. Al llegar a Palenque el grupo formo un círculo humano en la gran plaza, yo me dirigí a la pirámide de las inscripciones y conecte el cristal de la Alianza sobre la mesa de piedra que esta al pie del templo. Y en aquel momento sentí que se derramaba sobre mí y el cristal una energía dorada que me embriago.
La acercarme y al entrar al círculo que formaba el grupo, el cielo nublado se abrió sobre nosotros, permitiéndonos ser iluminándonos por el Ahau la fuente de cada uno de los Kines. El cristal sobre la cabeza de cada uno sirvió de canal para sembrar las semillas de consciencia solar, en cada uno del grupo. Al terminar la meditación el cielo se nublo de nuevo trayendo consigo el poder de la tormenta. Así que pasando por los túneles y pasadizos del palacio, nos dirigimos a la plaza de la cruz. Entonces el Kawok se manifestó dejando caer su fuerte lluvia. En un principio muchos quisieron huir para refugiarse, pero ese era el momento de dejar ser, al niņo que todos llevamos dentro, así que les pedí que se soltaran y cada uno danzando bajo la lluvia y los truenos empezó a gritar y expresar la gratitud que sentía. Algunos escuchamos el llamado a subir a la pirámide de la cruz foliada. Así que ascendiendo serpentinamente por los graderios como lo hacían los antiguos sacerdotes nos reunimos en el templo para agradecer hacia los cuatro puntos cardinales. Los rayos relampagueaban a nuestro alrededor con fuerza, pero nuestros rostros estaban iluminados por una enorme sonrrisa. Para nuestra sorpresa los que subimos al templo éramos siete, el número del portal en la numerología Maya. Luego al sacar la fuerza de los siete nos dio Oxlajuj Kawok, el mismo Nawal del día. Y luego al contar el número de gradas del templo que eran setenta y nueve, nos daba también Kawok.
A esto yo le llamo sincronicidad. Quiero agradecerles a todas mis hermanas y hermanos de Argentina que vivimos juntos esa experiencia tan intensa y transformadora. Y quiero contarles que en ese momento no había caído en la cuenta, pero el equilibrio de mi Nawal es Oxlajuj Kawok. Y desde que regrese a Guatemala no ha parado de manifestarse. Así que gracias por ese momento en el que unimos nuestras mentes y corazones como un solo Ser. In la kech.
|